viernes, 10 de octubre de 2008

La Crisis

Es el tema de moda, así que por qué no voy yo a hablar de ella.

Además, me he levantado con ánimo para hacer de profesor, y explicar algunas cosas.

(Por supuesto, todo lo que exponga es una opinión, basada en mis conocimientos. Así que antes de insultarme, leedlo hasta el final. Y recordad que es una opinión.)

Para los que no lo sabéis, trabajo para un Banco, que no es lo mismo que trabajan en un Banco. Físicamente sí, pero no es lo mismo. Me explico, aunque soy de letras, mi área es Tecnología, claro que soy de la parte rara de la Tecnología, es decir, de los que no pican código. Pero en el Banco, separan el Negocio de la Tecnología. Lo que saben (????) están en Negocio. Nosotros somos los otros, los que hacemos las cosas mal y los responsables de que no funcione nada. Con esto, lo que quiero que entendáis, es que no defiendo a los bancos, o al menos no por defecto.

Estaréis pensando que por qué co** estoy contando mi vida. Lo hago porque creo que el famoso Plan de Rescate es una buena idea. Ya estoy oyendo los gritos e insultos. Dejadme explicarlo. Efectivamente, el dinero sale de Estado, o sea de todos los curritos, y lo que van a hacer es dárselo a los banqueros, que son unos cabrones explotadores y que, además, están forrados. Eso es un punto de vista. Como todos pensaréis, lo mejor es que repartan ese dinero a los que tienen las deudas, y problema resuelta. No estaría mal, pero no es una solución buena. Imaginaos que os dan la pasta. Pasarían muchas cosas. Unos se lo gastarían, otros cancelarían sus deudas. Asunto resuelto, ya nadie fallaría en pagar sus hipotecas, y la crisis está resuelta.

ERROR. La crisis está ahí. La han causado las famosas hipotecas basura, pero ahora el problema no está ahí. (Un inciso para explicar lo de las hipotecas basura. Son hipotecas dadas a gente con pocos recursos, que al final no han podido pagarlas. Sucede en épocas de boom. Todo el mundo cree que vamos siempre a ganar más, nos endeudamos hasta las orejas, todo sube de precio, menos los sueldos, de repente empieza a haber problemas, no tienes pasta, dejas de pagar,....).
El problema se ha originado ahí, pero ha arrastrado a los demás. Una serie de empresas financieras, basan su cartera en esas hipotecas. Crecen mucho, son valores que dan pasta. Esto llama la atención de los demás, invierten en ellas (más o menos). Como la gente invierte en ellas, siguen valiendo más, la gente sigue invirtiendo. Estas se ven con pasta, deciden dar más hipotecas basura, o invierten para ganar dinero fácil. La bola de nieve crece y crece. Cuando llegan los problemas, hay muchos que han invertido en ellas (fondos, bancos, ahorradores, especuladores, inversores,...).
Aquí está el problema. Empiezan a quebrar estas empresas. Imaginad los miles de millones que valen. Esos miles de millones los tiene alguien. ¿Quién los tiene? Esa es la pregunta del millón. El que los tiene no los va declarar, porque si los hace, todos sus inversores se saldrán, y el problema para ellos es mayor.

(Lo voy a explicar con un ejemplo casero. Vosotros tenéis dinero (je, je). Te cuentan que hay una inversión buena, que en un año o dos te va a dar mucha pasta. Te lo crees, y metes el dinero ahí. Resulta que no era tan bueno, y al cabo de seis meses, deja de ser rentable. Con los intereses que te daba la inversión, tu pagabas determinadas cosas. De repente, te falta el dinero para pagar tus cosas, pero ahora estás perdiendo lo que has invertido. Si metiste 1000, y vale 900, no quieres sacarlo. Te buscas la vida y pides algo para pagar tus cosas y así, al menos, no pierdes tu dinero. Le damos otra vuelta a la tuerca. La empresa en la que has invertido quiebra. Has perdido tu pasta. Ahora estás jodido. El problema es que si lo vas contando, la gente a la que le has de pagar, se pone nerviosa y te puede pedir que le devuelvas todo y rapidito, no vaya a ser que te quedes sin pasta. Ante eso tú te calla como una puta y hasta que aguante.)

Creo que con eso ha quedado claro ¿no?. Pues eso lo extrapoláis a los bancos y ya está. El problema es que han quebrado empresas en las que los bancos, aseguradoras, etc habían invertido mucho dinero. Los bancos no dicen nada. Se lo callan hasta que no pueden más y entonces quiebran. Es el efecto dominó. Primero quiebran los temerarios y los arriesgados, luego lo menos temerarios, luego los normales, y así hasta que nos vayamos todos a la mierda. Si el dinero se lo damos a los que le debían dinero a los primeros que quebraron, no sirve para nada, el mal está hecho. Cuando empiezan a quebrar empresas que no tenían que hacerlo, esto arrastra a los demás.

Volviendo al inicio, por eso el plan de rescate es bueno. Lo que garantiza es que cualquiera que vaya a quebrar no lo hará, sino que el salvará el gran Padre Bush. Desde luego, si quiebran los bancos, nos vamos todos al garete. Te quedas sin ahorros, las empresas se quedan sin financiación, echan a sus empleados, estos no pagan y no pueden pedir prestado porque no hay bancos. ¿Sigo?
A pesar de que los bancos sean unos cabrones y nos saquen hasta los higadillos, son muy necesarios. El otro día leía un artículo en el que decían que eran el lubricante de la economía. Cierto. Si tienes un pedazo motor en un pedazo coche, con todos los extras, pero te quedas sin aceite en el motor (vulgarmente denominado, que pierdes aceite,....) el coche no te vale para nada. No sólo eso, sino que has perdido todo el coche con todos sus extras.

Y por qué tenemos tanta crisis. Pues porque los bancos no se fían unos de otros. No saben si el que te está pidiendo pasta será el que tenía todo invertido en las empresas que han quebrado, y va a ser el siguiente en quebrar. Si tú le dejas pasta y el tío quiebra, te vas con él.
Esto es lo que hace que el puto EURIBOR suba y suba. El Euribor, para el que no lo sepa, es la media de los tipos de interés al que los bancos se prestan entre ellos (para el euribor, los bancos en Europa). Como no te fías ni de tu padre, si prestas lo haces lo más caro que puedas, para que mientras te paguen, te den lo máximo posible. Esto hace que por mucho que los Bancos Centrales bajen los tipos (muy tarde por cierto) el euribor sube y sube, y las hipotecas suben y suben.

El problema de todo, la confianza. Estas medidas que salen todos los días, sólo tienen un objetivo, devolver la confianza a los mercados. Está bastante jodido. Cuando los mercados y los bancos se crean todo esto, se recuperará la confianza y la normalidad. Pero es complicado. Ahora mismo, si quiebra alguien, se lo queda el Estado, y todo asegurado. El problema es que los Estados tienen que tener dinero para pagar estas cosas. ¿Y de dónde sale el dinero? De los bancos (¡qué curioso!) de los impuestos (si no hay trabajo....),... ¿Y si no hay bancos? ¿Y si no pueden recaudar impuestos?

Pinta feo, ¿no? Un poco.

Para vuestro consuelo, todo esto es cíclico. Se supone que en algún momento saldremos. El problema es saber cuánto va a durar, cuántos lo van a resistir y si será suficiente con los que queden al final.

Perdonadme la clase. Espero que no me hayáis insultado mucho, y que hayáis entendido algo.

Suerte y que la Fuerza os acompañe.

P.D.: Una frase que me dijeron ayer y que es muy muy buena.

"Debido a los problemas actuales del mercado y ante la creciente subida de los precios de las energías, se ha decidido apagar la luz al final del túnel...."

lunes, 6 de octubre de 2008

El cuento del cumpleaños

Hola de nuevo.

Una breve aparición para hacer un regalo especial. Un pequeño cuento para mi compañera de viaje.

Las dos Reinas.

Érase una vez dos hermanas gemelas que habitaban en un recóndito pero no menos bello lugar, conocido por el nombre de Sueño.

Vivían estas dos hermanas en la capital del Reino, en un imponente castillo que dominaba todas las tierras. Su padre, el poderoso Rey Todo, las había preparado para sucederle en el trono. La Princesa Tal heredaría las tierras del Norte, y la Princesa Cual, las tierras del Sur.
Ambas hermanas eras iguales por fuera, pero muy distintas por dentro. El Rey sabía esto, y había decidido dividir el reino entre ellas, para neutralizar la influencia de cada una.

Tachán era el Mago más poderoso del Reino, y fiel y sabio servidor del Rey. Sabía que había que buscar un Príncipe para cada una de ellas, acorde con las dispares personalidades y talantes de las Princesas.
La Princesa Tal, era fuerte y dominante y para ella sería necesario un Príncipe valiente y poderoso. La Princesa Cual era inteligente y bondadosa y para ella sería necesario un Príncipe versado e ingenioso.

Muchos pretendientes habían pasado por el Reino. El momento de la decisión final había llegado.
El Rey Todo abdicaría el último día del año, y para celebrar la coronación de las dos nuevas Reinas, se iba a celebrar la Fiesta de las dos Coronas, todo un acontecimiento en el que la dos Reinas subirían al trono y harían pública sus bodas con sus respectivos Príncipes.

La Princesa Tal, vestido con un traje rojo, que quitaba el aliento, subió en primer lugar a su trono. El Rey le colocó una impresionante corona de oro con rubíes. Entonces, y tras hacer una profunda reverencia al Rey, habló.
- Querido pueblo de las Tierras del Norte -dijo con una voz que demostraba una fuerte convicción. Os presento a vuestro futuro Rey consorte y mi prometido, el Príncipe Vivaz. Juntos velaremos por la seguridad del Reino, y planearemos expediciones que nos llenen de riquezas.
Junto a la Princesa Tal, se situó un muchacho de gran porte. Rebosaba energía y vitalidad, y en sus ojos brillaba la emoción de las aventuras y el poder.
Una cerrada ovación dio la bienvenida al Príncipe Vivaz. El pueblo soñaba con grandes descubrimientos y riquezas. El esplendor del Reino estaba asegurado.

Una vez acabada la presentación de los futuros Reyes de las Tierras del Norte, la Princesa Cual, ataviada con un vaporoso y deslumbrante vestido verde, subió a su trono. Su hermana y el Príncipe Vivaz saludaron a la Princesa. El Rey Todo la coronó con una tiara de oro blanco y esmeraldas. La Princesa Cual se colocó en su trono, y su melodiosa voz inundó todos los rincones de la plaza.

- Querido pueblo -su voz temblaba ligeramente por la emoción. Su rostro risueño relucía de felicidad. Os presento a mi Príncipe Locuaz. La paz de nuestras tierras está garantizada por el Reino de las Tierras del Norte. Nuestra tarea será difundir el conocimiento y promover la cultura y la sabiduría. Nuestras tierras serán el seno de los mayores filósofos, pensadores y maestros en todas las artes.
Al lado de la Princesa Cual, se situó un joven delgaducho y algo tímido. Su presencia no era nada imponente, pero sus ojos dejaban entrever una gran inteligencia.

Los festejos duraron una semana, que incluyó las dos bodas reales y numerosos concursos en los que los nuevos Reyes destacaron, cada uno en las artes que dominaban.

Un año después, el Rey Todo murió, rodeado de sus hijas y su familia. Marchó contento al ver que sus sueños se estaban cumpliendo. Los dos reinos prosperaban uno a la sombra del otro.

Pasaron los años, y los dos Reinos eran sumamente conocidos y admirados. No eran ambiciosos y compartían su poder y sabiduría con los demás. Los Reyes del Norte ayudaban a cuantos solicitaban su ayuda, y los Reyes del Sur tenían las más grandes academias de conocimiento que existía, y permitían que todos los reinos aprovecharan ese saber.

Pero no todo era favorable. Los oscuros reinos del Este ambiciaban esos poderes. Al contrario que nuestros reyes, promovían la violencia y las riquezas fáciles. No creaban nada, sino que se apoderaban de lo que los demás habían creado. Las Reinas Vileza y Maldad, unidas a los Reyes Terror y Caos formaron un gran ejército que avanzaba hacia los dos Reinos, arrasando cuanto encontraban a su paso.
Una gran batalla asolaba los dos Reinos. Los Reyes Vivaz y Locuaz murieron defendiendo lo que más amaban y por lo que habían trabajado. Nuestras dos Reinas, viendo el cariz de los acontecimientos, reunieron en el gran salón del trono a todos sus hijos.
- Hijos nuestros - la Reina Tal, con su corona y ataviada con una armadura llena de golpes, hablaba a sus hijos y sobrinos. Habíamos creado un gran reino a cuya sombran han prosperado nuestros vecinos y amigos. Este reino toca a su fin. Las malas artes se van a apoderar de él. Vuestra labor es proteger nuestro legado. Vamos a defender estas tierras hasta que podamos. Aprovechad ese tiempo para huir.
- Hemos sido felices aquí - la Reina Cual, serena se despedía de sus hijos. Recordad lo que os hemos enseñado. Hemos tenido todas las virtudes juntas, pero este mundo no está preparado para esto. Separaos, pero manteneos en contacto. Si estáis demasiado juntos, la Envidia y la Maldad intentarán acabar con vosotros. Dispersaos y promoved las virtudes que han hecho famoso a estos reinos. Recordad cómo han sido estas tierras y recordad lo que nos ha sucedido. Pero olvidad el rencor. Potenciad lo bueno e ignorar lo dañino. Disfrutad con lo que sois y que no os ciegue la ambición y el deseo.
- Ahora, ¡Marchad! - ordenó la Reina Tal.

Las dos Reinas, sentadas en sus tronos, fueron despidiendo a sus descendientes. Eran muchos; Inocencia, Sabiduría, Rectitud, Verdad, Sensatez, Armonía, Felicidad, Amor, Saber, Honor, Razón, Coraje, Fidelidad, Justicia.

Hoy día, podemos intuir su presencia. Siguiendo los sabios consejos de las dos Reinas, se expandieron por todas las tierras. Es difícil verlos a todos juntos. Pero siguen ahí. Buscadlos y recordad lo que se puede hacer con ellos, y lo que sería estar sin ellos.

FELICIDADES. Espero que te guste. Y a los demás.

Es un cuento y no un relato. Un poco distinto de las últimas cosas que he escrito.
Me ha servido para recordar lo mucho que me gusta escribir y cómo me divierto haciéndolo. Ando bastante liado últimamente, pero para esta especial ocasión he buscado un par de huecos y lo he escrito.

La verdad es que la idea original era parecida, pero no era así la historia que quería. Lo que sucede es que los personajes se mueven y proponen diferentes líneas de escritura. Yo para empezar, pienso en un par de personajes y en un inicio, y luego, ellos solitos, van mostrando el camino. Casi siempre sucede la misma manera. Yo pienso que la historia va a ir de una manera, pero luego mis personajes encuentran otros caminos, que además, suelen ser mejores que los que yo pensaba.

Alguno pensará que estoy un poco para allá. Es cierto, un poquito sí...

lunes, 25 de agosto de 2008

Sorpresa, sorpresa

Una de las cosas que tiene el verano, es que todo va a otro ritmo. Entre el calor, la falta de gente, y que se tiene la excusa perfecta, las cosas no avanzan.

En mi caso, me he ido dejando llevar, y hoy me he dado cuenta de que llevo dos meses sin actualizar esto.

Una vergüenza. Ya lo sé, me podéis insultar libremente.
Cuando volví de vacaciones, iba a ponerme a hacer un cuaderno de bitácora, pero el encuentro con el belu me impactó, y se me pasó.
Después se me acabaron las vacaciones, y en el trabajo no andaba muy sobrado para escribir, y cuando llegaba a casa, pues casi prefería salirme a la piscina o aprovechar para hacer cosas, antes que ponerme a escribir. Al final, se me olvidó que tengo un blog.

Hace unos días, mi amiga la cordobesa, me citó cuando le dieron un premio a su blog. Entonces recordé que lo tenía. Gracias a la loca del pelo rojo por las dos cosas.

Así que hoy, en un hueco, me he puesto a escribir.

No voy a hacer reflexiones hoy. Es que con el verano, se me quitan las ganas de pensar.
Voy a intentar escribir algo antes de que empiece el lío en septiembre. No prometo nada, pero lo intentaré.

Besitos a todos.

Volveré...

miércoles, 25 de junio de 2008

Una recomendación

Voy a presumir un poco.

Os dejo el enlace de la página web de un peazo de artista.

A ver si os gusta.

A mi me encanta, claro que no puedo ser objetivo.

Disfrutad de un poco de cultura.

http://www.juanmoral.com/

martes, 17 de junio de 2008

El respeto

Al hilo de unos comentarios que pude leer ayer, me dio por responder y hacer un discursito sobre la importancia del respeto y sobre los límites de la libertad.

La verdad es que me había quedado bien, pero algún mamón cerró el post, y me quedé sin publicarlo.
Así que me ido a mi blog, y voy a intentar recordarlo y re-escribirlo.

Empezaba más o menos así (y de paso sigo):

Hay un principio básico que dice que la libertad de cada uno acaba donde empieza la libertad de los demás. Esto significa que amparándote en tu libertad de expresión no puedes decir lo que quieras. Si ofendes a alguien, tú estás vulnerando la libertad de otra persona.

Es curioso que la gente se agarre a su libertad o a sus derechos para hacer o decir lo que quiera sin importarle si afecta a los demás. Yo soy libre y tengo mis derechos, y os eso hago y digo lo que quiera. Es el argumento de estas personas.
Debe ser que el día que enseñaron lo del respeto, ellos no estaban en clase. Lo fundamental de cualquier sociedad o comunidad es el respeto. Si no hay respeto, no hay convivencia, no hay libertad, no hay derechos. La gente pasa del respeto y piensa que están solos en el mundo y que pueden hacer lo que quieran.

Yo odio las verdades absolutas y el nepotismo. Nadie posee la verdad absoluta, ni el derecho absuluto. Todo depende de los demás. Si no, nos encontramos con una dictadura encubierta o declarada. Eso no es manera de convivir.

En el mundo en el que estamos, vivimos como en una jungla. Prima la supremacía del más fuerte, del más déspota, del pasota, del desconsiderado. Pasamos de los demás, no respetamos las reglas básicas de convivencia, sólo pensamos en nosotros.

Como con algo me lo paso bien y me parece gracioso, pues lo hago. Y si te molesta, te jodes porque a mí me gusta y me parece gracioso. Y si no te gusta, pues te vas. Y además, ¿tú quién eres? ¿por qué tengo que hacerte caso? ¿acaso eres mejor que yo?

Son los grandes argumentos de estas personas que parece que están solas en el mundo. A lo mejor lo que hay que hacer es dejarlas solas, para que se den cuenta de que nos hacen falta los demás, y que si queremos vivir en algún sitio, debemos respetar las normas de la comunidad y respetar a los miembros de las mismas.

Hay otro principio o axioma que es de Kant (una de las pocas cosas que recuerdo del instituto) que dice: "Trata a los demás com te gustaría que te trataran ellos".
Si aplicásemos este principio, todo nos iría mucho mejor.

Hoy ha tocado un discurso filosófico, el siguiente, ¿qué será...?

jueves, 29 de mayo de 2008

Una entrada corta

Es curioso cómo funciona la mente humana.

Hoy venía en el coche camino del trabajo y, no sé por qué, venía pensando en la música y los libros.
Soy un pesado y hablo siempre de lo mismo, pero es lo que hay. Otros se dedican a la cocina, otros a exponer sus quejas. Yo me dedico a reflexionar y a escribir.

A lo que iba. En el coche, con la música del último de Amaral viendo el efecto del sol al atravesar la nubes en el horizonte, y lo que he pensado es que es una pena no tener tiempo para disfrutar de estas cosas. Entonces es cuando se me va la olla y me imgino en una habitación de grandes ventanales, con el mar enfrente, buena música de fondo, y una gran mesa donde yo puedo escribir.

Ha sido un pensamiento momentáneo.

Luego llego aquí, y me he puesto a leer las primeras páginas de "El juego del Ángel", que me ha "dejado" una amiga. No penséis que leo en el trabajo (a veces sí) es que cuando me he ido al baño con mi pda, he comenzado la lectura del libro. Transcribo el primer párrafo
:


Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela: su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio.

Esta descripción me ha dejado pasmado. Es muy buena y completamente real.
He recordado mis pensamientos en el coche. Quisiera sentarme a escribir y poder hacerlo tranquilamente.

Una pena, pero por ahora, tengo que seguir por aquí.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Mi relato inacabado

Como os dije en el primer mensaje del año, quería presentar un relato al concurso de relatos cortos de mi pueblo.
Luego, en otro mensaje, os dije que no fui capaz de acabarlo. Sigue sin acabar, pero intentaré acabarlo.

Mientras, y para ctualizar las entradas del blog y evitar que algún mamonazo me eche la charla, os voy a poner el relato tal cual está.

Se titula "El refugio"

La gente consideraba a Luis un chico distinto. Era una persona agradable, aunque un poco introvertido. Claro que los que conocían su historia lo veían de otra manera.

Luis vivía con su tía desde los doce años, cuando sus padres y su hermana murieron en un accidente de coche. Luis era una promesa del tenis. Participaba en la final del campeonato de España y había alcanzado la final. Su familia iba camino del torneo, para asistir a la gran final, cuando una rueda reventó y acabó con la vida de los tres.

Ana era su madrina, la hermana de su madre. Desde siempre se habían llevado muy bien, y pasaba largas temporadas en casa de Luis. Trabajaba de representante comercial de una compañía de exportaciones, y pasaba bastante tiempo de viaje fuera de España. Cuando regresaba de una estancia larga fuera de casa, solía quedarse un par de semanas en casa de Luis.

Tras el accidente, Ana pidió un puesto en las oficinas centrales y se ocupó de Luis. No estaba casada. Sus continuos viajes impedían una relación estable, y después no mostró ningún interés en perder su independencia.

Era una persona muy racional y daba bastante espacio a Luis, que ya de pequeño tenía un carácter equilibrado y responsable, en parte por la disciplina del deporte. Tras el accidente, Luis dejó el tenis; consideraba que por su culpa había perdido a su familia, y abandonó un deporte en el que estaba destinado a triunfar. Fue una época muy difícil. El inicio de la adolescencia unido a la pérdida de su familia podían haber tenido un impacto negativo en él. Sin embargo, lo que ocurrió es que se volvió más retraído. En lugar de estallar, se encerraba en si mismo. Se habituó a pasar las malas rachas sin ayuda de nadie, encerrado en su mundo. Se aficionó a los libros que le ayudaban a escapar de la realidad y le permitían vivir otras vidas y en otros mundos más interesantes y menos tristes que el suyo. Pero no se convirtió en un solitario. Tenía bastantes amigos, que se habían acostumbrado a su manera de ser. En el fondo les gustaba que alguno del grupo fuera así; racional, moderado y equilibrando a los demás, aunque jamás lo admitirían.

Una de las costumbres de Luis era salir con la bicicleta y explorar por el campo. Vivían en un pueblo de Madrid, y cuando vivían sus padres, solían salir a pasear con las bicis. A veces llevaban comida, y cuando encontraban un lugar interesante, dejaban las bicis y se ponían a explorar, buscando restos de otras épocas; cuando se cansaban, extendían una gran manta en el suelo, a la sombra de algún árbol en verano, o al sol si hacía buena temperatura y comían.

Su lugar favorito era un búnker de la guerra civil, que su abuelo había enseñado a su padre, y éste a su familia. Su abuelo había usado ese búnker durante la guerra, y se había conservado relativamente bien, con lo que iban a verlo de vez en cuando. Se podían apreciar las marcas de los disparos y uno podía fácilmente imaginar lo que debían haber sentido los dos bandos al luchar allí.

Luis sabía que por allí casi nunca iba nadie. A veces algún aficionado a la historia pasaba a verlo y sacar unas fotos, pero sentía que ese lugar era suyo; un refugio que nadie conocía, y al que escapaba cuando necesitaba estar solo. No había hablado a nadie de su existencia; ni a su tía ni a sus amigos, ni siquiera a los más íntimos.

Cuando su familia murió, pasaba muchos ratos allí. Su tía le dejaba, porque sabía que necesitaba estar solo. Al principio le preocupaba no saber dónde iba, pero poco a poco se fue acostumbrando a sus salidas. Luis cogía la bici y volvía al cabo de las horas.

La primera vez que entró al búnker, quedó impresionado. Por dentro era grande, más de lo que aparentaba por fuera. El cuerpo principal eran dos pasillos en cruz, que acababan en unas aberturas, por las que se controlaban los alrededores y por los que se defendía la posición. Uno de los pasillos era más largo que el otro, y al final había una especie de escaleras que llevaban a otro pasillo subterráneo acabado en una estancia, donde debían descansar los soldados. El búnker estaba sorprendentemente bien conservado. Las primeras veces no se atrevió a explorar todo el recinto; la parte superior tenía más luz, pero imponía la soledad del lugar. El pasillo inferior no tenía luz natural y daba verdadero miedo adentrarse en él, sin saber lo que podía haber. Un día se llevó una potente linterna y decidió adentrarse en la parte más subterránea. Comenzó a avanzar por el pasillo, y no se veía nada de interés. A primera vista sólo parecía un pasillo que acababa en una pared, pero esto no tenía sentido, así que decidió ir hasta el final del mismo. Lo que parecía el final del mismo no era tal, sino que el pasillo describía un ángulo cerrado, y continuaba brevemente hasta llegar a una especie de habitación. Si alguien fuera capaz de penetrar en el búnker, con unos pocos soldados, refugiados en el nivel inferior, podían defenderlo. Muy bien pensado.

Un sitio perfecto para disfrutar de la soledad. Un poco incómodo, pero nada que no tuviera solución

Las primeras veces se limitaba a tumbarse en el suelo o a recostarse contra una pared y dejar pasar las horas mientras se perdía en los recuerdos, disfrutando del dolor que éstos le producían. Poco a poco fue inspeccionando con más detalle el sitio. Se llevaba una potente linterna y buscaba indicios y pistas de las personas que habían pasado por allí. Hizo dos grandes descubrimientos. En una de las esquinas de la estancia inferior encontró una pequeña grieta, en la que cabía la mano. Pensaba que era natural, debido a la construcción, hasta que un día metió un poco la mano, y notó con los dedos una parte gastada y lisa, como si se hubiera usado mucho. Probó a tirar ligeramente, y se desprendió un bloque de piedra que dejó al descubierto un hueco de unos cuarenta centímetros de profundidad y treinta de ancho. Luis imaginó que era una especie de escondite donde los soldados guardaban para que nadie las robara.

Aprovechando el escondite, Luis fue dejando cosas que no usaba en casa y que le podían ser útiles; llevó una vieja manta que su tía iba a tirar, una radio que nadie usaba en casa, la linterna que solía llevar, unas cuantas pilas de repuesto y cosas así. Con el tiempo, tenía guardadas suficientes cosas para poder pasar el rato en el búnker, sin necesidad de ir cargado desde casa, así que cuando tenía ganas de estar solo, cogía la bici y se plantaba allí. Al final se convirtió en una rutina, y no pasaba ninguna semana en la que no visitara su refugio.

Ahora, le costaba recordar cuándo estuvo allí por última vez. Su vida era distinta. Tenía muchos amigos con los que salía y se divertía. También había una chica, Laura, con la que quedaba a menudo. Nunca habían dicho que eran novios, pero a esta edad no es necesario decirlo. No necesitaba evadirse, ni estar solo, así que el refugio quedó como una parte de su infancia que ya no necesitaba, aunque le había dejado una profunda huella.

Era curioso. Llevaba meses sin pensar en el refugio, y ahora le había venido a la cabeza. Sus amigos habían aprovechado el puente para irse a esquiar. A Luis no le gustaba esquiar, por lo que declinó la invitación de ir con ellos. Pasaría los tres días con Laura. Cosas del destino, Laura cayó enferma, y ahora Luis no tenía nadie con quien pasar el tiempo. Y precisamente, lo primero en lo que pensó fue en el búnker. Podía ir a recoger las cosas que tenía allí. Probablemente no volviera por allí, o al menos no tan asiduamente como para dejar cosas en él. Lo acababa de decidir; una visita rápida para ver qué podía aprovechar de las cosas que tenía, y lo que no, lo tiraría a la basura.

Sacó la bici del garaje y se sorprendió de la temperatura. Para estar en enero, el sol brillaba con fuerza, y hasta hacía calor. Pedaleó hasta el búnker, y disfrutó del paseo. Dejó la bici apoyada en la pequeña ladera que formaba el búnker y subió a la entrada del mismo. Al entrar notó un olor extraño. Le invadió una sensación extraña. Lamentó no llevar una linterna en la mano; como conocía perfectamente el camino, la tenía guardada en el escondite de la sala final. Agudizó el oído, pero no oyó nada. Dejó que sus ojos se habituaran a la oscuridad, y cuando pudo vislumbrar la silueta de las paredes, se dirigió con paso decidido a por la linterna. Cuando llegó, palpó la pared y descubrió asombrado que la piedra que ocultaba el hueco no estaba. Tanteó nervioso el interior del mismo, pero la linterna no estaba. Se giró dispuesto a marcharse, pero el haz de luz de su linterna le cegó. Había alguien en la puerta de la sala, que le apuntaba con su linterna a la cara.

- ¡Joder! – masculló, cegado y enfadado.

- ¿Quién eres tú? – preguntó la voz tras la luz. ¿Qué haces aquí?

Luis estaba más enfadado que asustado. Era un chico joven y fuerte, y con su edad, no tenía miedo. Pero le molestaba que alguien hubiera profanado su refugio y le hubiera robado sus cosas.

- Eso mismo podría preguntarte yo. ¿Qué has hecho con mis cosas? ¿Esa es mi linterna? Pues ya podría dejar de apuntarme con ella.

- Perdona – la voz parecía dudar. Lo de apuntar con la linterna a los ojos del intruso había sido una buena idea para asustar al intruso, pero ahora se sentía más intruso él.