El camino estaba cubierto de hojas caídas de los árboles. Serpenteando por la ladera del monte, llevaba a uno de los extremos del pueblo. De allí a la casa, un pequeño paseo.
Laura y Nacho habían salido a media mañana para caminar. Cada uno llevaba su mochila con sus trastos. Nacho con su cámara colgada al cuello iba fotografiando todo lo que le llamaba la atención. Disparaba continuamente; luego ya descartaría las fotos que no sirvieran. Laura, por su parte, llevaba su cuaderno en la mochila. Le gustaba dibujar. Era su afición. Cuando salían juntos a caminar, buscaban un lugar apropiado y ella se sentaba, sacaba su cuaderno y sus lápices y se ponía a plasmar momentos en el papel. Mientras, Nacho iba de un lado a otro buscando paisajes, fotogramas o animales que fotografiar. Aquel día no fue una excepción. El día era frío, pero con sol y aprovecharon un recodo a orillas de un pequeño arroyo para acomodarse sobre unas rocas y comer. Después, cada uno con su afición.
Sobre las cinco de la tarde decidieron regresar. El sol comenzaba a bajar y a estas alturas del año, ya no calentaba. Además, les gustaba regresar en ese momento para poder contemplar el atardecer. Los colores anaranjados del sol terminando su ciclo diario eran un espectáculo digno de observar una y otra vez. Cuando estaban llegando al pueblo, una enorme bola naranja estaba ocultándose contra la silueta de las montañas lejanas y las nubes que había en el cielo eran de color violeta y morado. Hicieron una pausa en la última curva del camino y admiraron como el sol terminaba de desaparecer. Estaban cogidos de la mano. Nacho llevaba la cámara al cuello, pero desistió de intentar hacer alguna foto. Nunca había sido capaz de mostrar la intensidad del momento en una foto. Finalmente, se dirigieron hacia la casa.
Al entrar, Luis asomó la cabeza por la puerta del pequeño cuarto adyacente a la recepción. Tendría unos cincuenta años, mirada amable, vestido con pantalones de pana y un jersey bastante trillado.
- ¿Qué tal la caminata? - preguntó.
- Bien.- respondió Nacho. El tiempo perfecto. Nos hemos acercado al arroyo y hemos estado siguiendo su curso. Luego hemos encontrado un par de rocas sugerentes y nos hemos sentado a pasar la tarde.
- Poca agua llevaría en esta época. ¿Os apetece un chocolatito caliente? He encendido la chimenea en el salón, así que os lo puedo llevar allí.
Luego bajando el tono de voz y acercándose a ellos susurró:
- Tenemos otro visitante. Apareció a mediodía. Un señor mayor, callado. Está sentado leyendo, así que le he encendido la chimenea. Pensaba que Navidad no iba a venir nadie, y no hacéis más que llenarme la casa - concluyó en tono de broma.
Nacho y Laura se miraron. No necesitaron comentar nada.
- No nos importa. Sabes que nosotros molestamos lo mínimo posible - respondió Laura. Respecto al chocolate, la verdad es que no nos vendría mal. Como me suba a la habitación, voy a caer rendida en la cama.
- Pues entonces, pasad y ahora os llevo el chocolate.
Laura y Nacho se encaminaron al salón. Al entrar, el calor y el olor a leña quemada se acentuaron. La sala era muy amplia, con ventanales en tres de los cuatro lados. En la chimenea, situada en el centro de la habitación, a la derecha de la puerta, ardía un fuego acogedor. El visitante se encontraba sentado en un sillón de orejas al lado de uno de los ventanales. Sostenía un libro en las mano, y lo leía a través de unas pequeñas gafas que le caían por el puente de la nariz. Tenía un porte solemne. Pelo abundante y canoso, piel tostada por el sol; ojos azules, acuosos y profundos. La pierna derecha cruzada sobre la izquierda. Zapatos lustrados, pantalones verdes, camisa blanca abierta con un pañuelo de seda protegiendo el cuello, chaqueta sport verde. Para Laura la imagen era cautivadora. También Nacho se quedó mirando al visitante. Un cuadro perfecto.
Al darse cuenta de su llegada, cerró levemente el libro, giró la cabeza hacia la puerta y los miró por encima de las gafas de leer. Inmediatamente, con un gesto sencillo y habitual, se quitó las gafas, dejó el libro sobre una mesa cercana y se levantó a saludar. Se dirigió con paso ágil hacia ellos y les tendió la mano.
- David de Soto, para servirles.- estrechó levemente la mano de Laura, e inmediatamente la de Nacho.
- Yo soy Laura y el es mi marido, Nacho.
- Encantado. -respondió David. Espero no molestar. Necesitaba alejarme del mundo y me recomendaron esta casa. No sabía que había otras personas. - lo dijo casi disculpándose por estar allí.
- No se preocupe. -respondió Laura. Ya hemos estado aquí muchas veces, y siempre hay alguien. El sitio es precioso y la casa muy tranquila. Luis nos trata siempre bien. Por eso repetimos. Aunque es nuestra primera Navidad aquí. Siempre venimos en primavera o verano. Pero este año necesitábamos un lugar así. -una leve nota de tristeza se coló al final de la frase.
- Siéntense por favor.
- Claro. -respondió Nacho. Pero no nos llame de usted, que es demasiado formal.
- Como queráis entonces, pero a cambio, debéis tutearme también. Si no, me siento más viejo de lo que soy. - la sonrisa siempre estaba en sus labios.
- Los que no queremos molestar somos nosotros. - dijo Laura. Parecía que estabas muy concentrado en la lectura. Sigue leyendo, por favor.
- Claro, así os dejo a vosotros tranquilos también.
- ¿Qué estás leyendo? -preguntó Nacho, siempre curioso.
- Sherish. Un libro nuevo de un escritor poco conocido. Interesante. Me gusta leer cosas poco conocidas. De momento, me gusta.
- No lo conocemos. Te dejamos continuar con tu lectura.
Dicho esto, se sentaron en el sofá que estaba en el lado opuesto al sillón donde leía David. Al instante, como si estuviera esperando a que terminaran de hablar, Luis entró con una bandeja. Tres humeantes tazas acompañaban a dos platos, donde descansaba un esponjoso bizcocho.
- Aquí tenéis. Me he permitido la licencia de traer un poco de mi bizcocho para acompañar. Y también le he traído uno a usted, David. - dijo depositando una taza y un plato en la mesa al lado del sillón.
- Muy amable. Buen provecho. -dijo, levantando la copa en dirección a Laura y Nacho.
Nacho sacó su cámara y se puso a revisar las fotos del día. Al final, se levantó y fue a la habitación para bajar el portátil y poder trabajar mejor.
Mientras Laura sacó su cuaderno de dibujo y repasó los bocetos del día. Una y otra vez su mirada se dirigía al sillón donde estaba David leyendo. Le cautivaba la estampa. Al fondo, la sierra de Guadalupe se intuía ya que la luz del día iba desapareciendo. En el cristal, el reflejo de David, sereno y concentrado. De fondo, silencio y el chisporrotear del fuego, hipnótico. Sin poder contenerse, sacó un lápiz y se puso a dibujar a David. Normalmente, pintaba paisajes y escenas, pero pocas veces personas. No se le daba bien. Esa tarde, sin embargo, los trazos salían solos.
Cuando Nacho volvió con el portátil encendido en las manos, vio a Laura con el ceño fruncido y la punta de la lengua asomando por la comisura de los labios, dibujando sobre el cuaderno. Echó de menos su cámara para poder inmortalizar el momento. Lo que más le gustaba eran las fotos "robadas", es decir, las hechas sin que las personas sepan que se las hacen y posen. ¡Una lástima que estuviera sobre la mesa!
Se sentó suavemente a su lado para no molestar y miró por encima del hombro. Enarcó las cejas; el dibujo era muy bueno. De los mejores que había visto hacer a Laura. Por ello, la dejó seguir y se dedicó a pasar las fotos al ordenador para seleccionar las buenas y eliminar el resto. Era su tarea rutinaria tras sus salidas al campo.
Un rato después, Luis entró de nuevo en el salón a comprobar la chimenea. Echó un par de troncos al fuego y se volvió hacia el sofá. Laura estaba dormida con el cuaderno caído sobre las piernas. Nacho estaba concentrado en el portátil.
- Nacho. -le llamó suavemente. ¿Sobre qué hora vais a cenar? Yo os lo dejo preparado, y me voy a pasar la Nochebuena con la familia. Os quedáis solos, pero no os prepocupéis que lo dejo todo listo. La mesa puesta, la cámara frigorífica con bebida y la comida lista para que os la toméis. Si queréis calentar algo, vais a la cocina.
- Sin problema. Luego te confirmo la hora.
Cuando Luis se marchó, Nacho despertó suavemente a Laura.
- ¿A qué hora quieres cenar? Me lo ha preguntado Luis, que se quiere marchar con la familia.
- Sobre las diez estará bien, pero que no se preocupe, que ya nos apañamos solos.
Al levantarse, el cuaderno cayó al suelo. El dibujo de David estaba terminado.
- ¡Es fantástico! -exclamó Nacho. Tiene un aire solemne y melancólico a la vez.
- No sé cómo lo he hecho. Me vino la inspiración y lo plasmé. - dirigió su mirada a David. Espero que no le moleste que le haya pintado. Me da un poco de reparo. Es como si le hubiera robado un pedacito de alma.
- No creo que le importe. - respondió Nacho. Claro que también se lo puedes preguntar.
- No sé, me da vergüenza.
- Tiene pinta de buena persona, no tengas miedo.
- Vale, pero vente conmigo.
Se dirigieron los dos hacia donde estaba David leyendo.
- Perdona que te molestemos -dijo Laura.
- No os preocupéis -respondió David.
- Espero que no te importe, pero cuando estabas leyendo, no he podido evitar esbozarte en mi cuaderno. - Ante la mirada de sorpresa de David, Laura explicó: Es mi afición. Me gusta pintar a lápiz lo que veo. Son dibujos en blanco y negro; fundamentalmente paisajes y animalillos. Las personas no se me dan bien. Pero hoy ha sido la excepción. Me ha parecido que estaba robando tu intimidad y por eso hemos venido.
- ¿Me lo enseñas? - preguntó tendiendo la mano hacia el cuaderno.
Laura se lo entregó, abierto por la hoja donde estaba su dibujo. Una chispa apareció en los ojos de David. Los ojos azules iban del cuaderno a Laura. Finalmente se lo devolvió.
- Por supuesto que no me importa. Es precioso. Creo que es lo más bonito en lo que he participado en mucho tiempo. -dijo, haciendo que Laura se sonrojara. ¡Cómo me alegra ver que a mi edad soy capaz de sonrojar a una mujer joven y guapa! - se le escapó una carcajada sincera.
Nacho le acompañó en la carcajada, mientras Laura no sabía a dónde mirar ni qué hacer con las manos.
- No te preocupes - la consoló poniéndole la mano sobre el hombro. Las personas mayores hemos perdido la vergüenza y tenemos libertad para decir inconveniencias sin pudor. Realmente es precioso. Me ha encantado.
- Se lo regalo -dijo Laura espontáneamente.
Nacho la miró sorprendido. Laura era muy suya con sus dibujos. Sólo los enseñaba a los íntimos y nunca los regalaba.
- No puedo aceptarlo -respondió David, interpretando la mirada de Nacho. ¡Quédatelo!
- En serio, te lo regalo. Quizás se lo mejor que he dibujado nunca, y probablemente no lo repita, pero siento que no me pertenece. No estaría cómoda con él.
Finalmente, David lo cogió cuidadosamente.
- Gracias. Lo guardaré con cariño.
- De nada.
- En fin -interrumpió Nacho. Creo que es hora de subir a darnos un baño y prepararnos para cenar.
- ¿Dónde vas a cenar, David? - preguntó Laura.
- Bajaré al pueblo antes de que cierre el bar y tomaré algo.
Laura y Nacho se miraron. No necesitaron mucho más.
- ¡No podemos permitirlo! ¡Es Nochebuena! Cena con nosotros. Vamos a estar los tres solos en la casa y seguro que Luis ha preparado comida de sobra.
- Pero querréis estar solos...
- No necesariamente -respondió Nacho. Podemos decir que hemos venido huyendo de los conocidos y buscando tranquilidad. Pero no significa que no queramos compartir la cena contigo.
- Después de robarte un trozo de alma, es lo menos que podemos hacer por ti. -dijo Laura.
- Creo que no dejáis opción. -contestó resignado, aunque su expresión denotaba cierta alegría. ¿A qué hora?
- A las diez está bien - respondió Laura.
- Claro que yo estaré a las nueve y media, mientras Laura termina de arreglarse -comentó esquivando el codazo de Laura.
- ¿No tendré que vestir de etiqueta? - preguntó asustado David. No vengo preparado para fiestas.
- No es necesario. Nosotros nos arreglaremos un poco, pero por tradición.
- Entonces será mejor que suba a prepararme. Nos vemos luego.
Como había anticipado Nacho, mientras Laura terminaba de prepararse para la cena, él bajó al comedor de la casa. Luis había dejado una mesa preparada. Fue a la barra a servirse una cerveza y a continuación, preparó un sitio más en la cena. Estaba en ello cuando David apareció por la puerta. Vestía pantalón negro y camisa blanca, esta vez sin pañuelo ni chaqueta. Todo perfectamente planchado. Nacho se miró y confirmó que el no iba ni la mitad de elegante.
- ¿Qué tal? - preguntó Nacho.
- Bien. Supongo que Laura está terminando de arreglarse.
- Correcto. Con un poco de suerte, no tendremos que esperar más de un par de horas. -dijo con ironía.
- Entonces habrá que hacer más amena la espera. ¿Qué bebes?
- Cerveza. ¿Quieres una?
- De acuerdo.
- Mientras te la pongo, echa un vistazo a los vinos. Me ha dicho Luis que bebamos el que queramos, pero que nos recomienda los de la primera balda.
- Voy a ver.
Cuando Laura entró en el comedor, Nacho y David conversaban amenamente. Al verla, los dos se pusieron en pie y la invitaron a sentarse. Vestía un sencillo vestido negro, que se ajustaba perfectamente a su figura. Un collar de perlas y unos pendientes a juego eran sus únicos adornos. El pelo, estaba recogido en un moño alto.
- Buenas noches. -saludo David. Veo que ha merecido la pena esperar. Nacho es un hombre afortunado.
- Gracias. -replicaron los dos casi a la vez.
- Siéntate, por favor. Estábamos charlando un poco.
La noche transcurrió de manera amena. Tres historias tristes se entrelazaron durante la velada.
Nacho era ingeniero. Huérfano desde corta edad, estuvo viviendo con unos tíos lejanos hasta que consiguió independizarse trabajando de camarero en un bar. A base de trabajo, becas y esfuerzo logró sacarse la carrera. Cuando empezó a trabajar, conoció a Laura y unos meses después salían juntos.
Laura era informática. Estuvo viviendo con sus padres hasta que decidió irse a vivir con Nacho. Les costó bastante el cambio, ya que no andaban sobrados de dinero y contaban con poca ayuda familiar. Por la parte de Nacho, había poca familia, y por la de Laura, no estaban de acuerdo con que se fueran a vivir juntos y no les ayudaron.
Aprendieron a sobrevivir con poco dinero y con problemas para llegar a fin de mes, pero al final, salieron para adelante. Se casaron en la intimidad, rodeados de amigos y parecía que la vida les sonreía hasta que este mismo año, murió el padre de Laura. Estaban esperando un hijo, pero lo perdieron. Tuvo una fuerte pelea con su madre a raíz de la muerte de su padre. Su madre le recriminó que les hubiera abandonado y que se desentendiera de su familia. El disgusto, probablemente, provocó el aborto.
Esto hizo que decidieran evadirse de su mundo unos días y se decidieron por la casa de Luis, que conocían de vacaciones anteriores. Habían llegado a entablar una cierta amistad con él, y les permitía ciertas libertades, como la de pasar la Nochebuena allí, solos.
Cuando llegó el turno de David, éste dudó. Su vida había sido radicalmente distinta en algunos aspectos y muy parecida en otros. Él era un hombre de negocios de éxito. Heredó todos los negocios familiares y su astucia e inteligencia hicieron el resto. No tenía estudios universitarios, pero había vivido el negocio desde joven y sabía lo que tenía que hacer. Sus negocios tuvieron enorme éxito. Lamentablemente, en su vida personal, el fracaso era total. Casado con una mujer, a la que no reconocía tras los primeros años de matrimonio, y con tres hijos que no le tenían ningún afecto. Su madre les había criado impersonales y fríos. Sólo les interesaba el lujo y la buena vida, cosas que habían aprendido de la madre. Llegaron al extremo de tratarse sólamente por medio de abogados. Los desencuentros habían llegado a tal extremo que David decidió dejar los negocios y ceder el control a la propia empresa, manteniendo él el control de las cuentas y dejando a la mujer y los hijos sin poder ni control. Éstos no lo dudaron y habían entablado acciones legales contra él. Ahora mismo estaban inmersos en un juicio sucio y descarnado, que no iba a terminar bien para ninguno. Dada la situación, David decidió irse a un lugar remoto, y le recomendaron la casa de Luis.
- Pero eso no importa ahora -dijo David. Estamos aquí disfrutando de una maravillosa velada. Prefiero estar con vosotros que con otras personas. Hoy os he conocido y vuestra manera de actuar me ha gustado. Hacía mucho tiempo que nadie me trataba de esa manera y me regalaba algo sin pedir nada a cambio.
- No hemos hecho nada. Sólo te hemos ofrecido algo de compañía.
- Pensaba que no quería compañía, pero me había equivocado. Lo que necesitaba era la compañía correcta.
- Bueno -dijo Laura. Vamos a recoger esto un poco.
- Eso, así podemos bailar y tomarnos una copita -comentó Nacho.
- Manos a la obra.
Una vez recogidas las cosas, se pasaron al salón donde avivaron el fuego, pusieron algo de música y Laura fue turnándose para bailar con ambos. Al final, se dejaron caer en el sofá y comentaron la velada un rato. Finalmente, decidieron irse a dormir, ya que había sido un día intenso.
- Ha sido un verdadero placer -dijo David. No esperaba esto. Me lo he pasado realmente bien. Os estoy muy agradecido.
Se despidieron con un beso y cada uno se fue a su cuarto. Cuando Nacho y Laura estaban ya en la cama, compartieron opiniones.
- Una persona curiosa - dijo Nacho.
- Yo diría encantador. No creo haber conocido a nadie así nunca. Ha sido una verdadera suerte. Nosotros nos quejamos de que no tenemos dinero pero, en el fondo, somos felices con lo que tenemos. Hemos comprobado que el dinero no lo es todo, y que no siempre lleva aparejada la felicidad.
- Cierto -afirmó Nacho en tono somnoliento.
- Creo que es hora de dormir. Ha sido un día intenso. - Laura le dio un beso a Nacho y se quedaron dormidos.
Al día siguiente bajaron a desayunar esperando encontrar a David. Pero el que estaba era Luis.
- Buenos días, pareja. No busquéis a David. Se levanto temprano y se marcho. - al ver la cara de decepción de ambos, añadió: Pero ha dejado esto para vosotros.
Les tendió un sobre cerrado, con el nombre de ambos escrito a mano en el frontal.
Queridos amigos:
Permitidme que os llame amigos, a pesar de conoceros sólo de unas horas.
Me hubiera encantado despedirme de vosotros como es debido, pero he pensado que era mejor de esta manera.
Parafraseando a Dickens, soy el fantasma de las Navidades futuras. En el sobre encontraréis dos cosas.
Una es mi tarjeta personal con mi número privado y mi dirección. No dudéis en contactar conmigo y en venir a visitarme cuando nazca vuestro hijo. No os sorprendáis. Estoy seguro de que en algún momento no muy lejano seréis padres. Es necesaria gente como vosotros en esta vida.
La otra es mi regalo de Navidad. Consideradlo una compensación por el dibujo y por la velada de ayer. Es la única manera que sé de hacer las cosas y espero que, esta vez, tenga un final feliz.
FELIZ NAVIDAD.
Laura y Nacho se miraron sorprendidos. Miraron dentro del sobre, y efectivamente había una tarjeta y otro sobre más pequeño. Al abrirlo, encontraron un cheque por dos millones de euros.
jueves, 29 de diciembre de 2011
jueves, 6 de octubre de 2011
40 años, 40 momentos, 40 lugares.
Desde aquí una especial felicitación a mi compañera de viaje.
Recordemos 40 grandes momentos que hemos compartido. Sólo enumeraré 39, el otro demasiado íntimo y debe quedar entre los dos. No todos son buenos, pero la vida no siempre es justa.
1.- Allá por el año 90. Primer encuentro. Especial y sorprendente. El Destino a veces juega con nosotros, pero nosotros también participamos en este Juego de la Vida. Lugar: El Papaya.
2.- Meses después, otro año. Visita relámpago. Un beso, o varios. Una mala broma mi parte sin graves consecuencias. Lugar: Madrid (muchos lugares).
3.- Mismo año. Cobarde huida frustrada. Tonterías de la juventud. Lugar: El Balconcillo.
4.- Verano. Un plan elaborado al detalle y ejecutado a la perfección. El inicio de todo. Lugar: Marqués 28.
5.- Ciertamente estamos enamorados. Lugar: Almuñécar. Curiosidad (nos separaban unos 300 kms).
6.- Comienzo de nuestra relación a distancia. Lugar(es): Linares - Madrid.
7.- Se acortan las distancias. Ella viene a Madrid. Todo es más fácil ahora. Lugar: Lucero.
8.- Primera Carrera y primera promesa frustrada. ¡Qué malo es el tabaco!. Lugar: Madrid.
9.- Segunda Carrera y segunda promesa frustrada. Hace falta un aliciente mayor. Lugar: Madrid.
10.- Primeras vacaciones juntos. Conflicto familiar y alergia galopante. Lugar: San Juan.
11.- Primeros ahorros compartidos. Una buena inversión. Lugar: La Caixa.
12.- Nos convertimos en Padrinos. Lugar: Madrid.
13.- Petición de mano. Inolvidable. Lugar: La playa.
14.- Primer piso común. De alquiler, por supuesto. Incertidumbre hasta el último momento. La Suerte se cruza en nuestro camino. Lugar: Illescas.
15.- La Gran Ceremonia. Nervios, emoción, promesas. Lugar: Ermita Nuestra Señora de Linarejos.
16.- Cruzamos el Atlántico. Playas y relax. Descanso merecido. Lugar: Santo Domingo.
17.- Recogemos al Saco Pulgoso (saquito en ese momento). Uno de los mejores regalos de boda. Lugar: Granada.
18.- Fin de semana relámpago en la playa. Se nos despierta el instinto paternal. Lugar: ElCullera.
19.- Primer coche propio y nuevo. Todavía dura el campeón. Lugar: Majadahonda.
20.- Nacimiento del Primogénito. Sufrido y eterno. Lugar: Nuestra Señora del Rosario.
21.- La Suerte nos golpea fuerte. cinco y el complementario. Al principio, sólo cinco. Nervios, histeria, alegría. Lugar(es): Madrid - Sevilla.
22.- Segundo (y último nacimiento). Ya tenemos la parejita. Lugar: Nuevo Parque.
23.- Primer piso en propiedad. Mucho mejor por dentro que por fuera. Lugar: Carabanchel.
24.- Internet llega a casa. Algo incomprensible ahora, pero no tan fácil en aquella época. Lugar: Madrid.
25.- Crisis de los siete años de casados. No llegó la sangre al río, pero fueron momentos difíciles. Lugar: Madrid.
26.- Primer viaje sin niños. A pesar del instinto maternal, buenos momentos para deconectar. Lugar: La Rioja.
27.- Primeras vacaciones en familia. Demasiado estrés. Lugar:Mojácar.
28.- Burbuja inmobiliaria aprovechada. Cambiamos piso por chalé. Otro mundo. Lugar: Quijorna.
29.- La Parca nos visita de cerca. Adiós Miguel. Lugar: Linares.
30.- Viaje a las Islas Afortunadas. Uno de nuestros mejores viajes. Lugar: Gran Canaria.
31.- Un final esperado y lento. Adiós Manuela. Lugar: Linares
32.- Jerez, tierra de vinos. Hermoso sitio. Lugar: Jerez.
33.- Quedada con amigos desconocidos. Sensación rara, buenos momentos. Lugar: El culo del mundo.
34.- Primera Navidad en Sevilla. Un cambio interesante y necesario. Lugar: Sevilla.
35.- Pequeño pellizco. Reformas y coche nuevo. Lugar: Quijorna.
36.- Campeones del mundo. Rodeados de extraños. Lugar: Matalascañas.
37.- Descubrimos el Pádel. No sabíamos dónde nos estábamos metiendo. Lugar: El Poli.
38.- La Muerte ataca de nuevo. Gran dolor. Lugar: Rodríguez San Pedro.
39.- Asturias. Un gran descubrimiento. Otro tipo de vacaciones. Grandes momentos y grandes paisajes. Lugar: Asturies.
Recordemos 40 grandes momentos que hemos compartido. Sólo enumeraré 39, el otro demasiado íntimo y debe quedar entre los dos. No todos son buenos, pero la vida no siempre es justa.
1.- Allá por el año 90. Primer encuentro. Especial y sorprendente. El Destino a veces juega con nosotros, pero nosotros también participamos en este Juego de la Vida. Lugar: El Papaya.
2.- Meses después, otro año. Visita relámpago. Un beso, o varios. Una mala broma mi parte sin graves consecuencias. Lugar: Madrid (muchos lugares).
3.- Mismo año. Cobarde huida frustrada. Tonterías de la juventud. Lugar: El Balconcillo.
4.- Verano. Un plan elaborado al detalle y ejecutado a la perfección. El inicio de todo. Lugar: Marqués 28.
5.- Ciertamente estamos enamorados. Lugar: Almuñécar. Curiosidad (nos separaban unos 300 kms).
6.- Comienzo de nuestra relación a distancia. Lugar(es): Linares - Madrid.
7.- Se acortan las distancias. Ella viene a Madrid. Todo es más fácil ahora. Lugar: Lucero.
8.- Primera Carrera y primera promesa frustrada. ¡Qué malo es el tabaco!. Lugar: Madrid.
9.- Segunda Carrera y segunda promesa frustrada. Hace falta un aliciente mayor. Lugar: Madrid.
10.- Primeras vacaciones juntos. Conflicto familiar y alergia galopante. Lugar: San Juan.
11.- Primeros ahorros compartidos. Una buena inversión. Lugar: La Caixa.
12.- Nos convertimos en Padrinos. Lugar: Madrid.
13.- Petición de mano. Inolvidable. Lugar: La playa.
14.- Primer piso común. De alquiler, por supuesto. Incertidumbre hasta el último momento. La Suerte se cruza en nuestro camino. Lugar: Illescas.
15.- La Gran Ceremonia. Nervios, emoción, promesas. Lugar: Ermita Nuestra Señora de Linarejos.
16.- Cruzamos el Atlántico. Playas y relax. Descanso merecido. Lugar: Santo Domingo.
17.- Recogemos al Saco Pulgoso (saquito en ese momento). Uno de los mejores regalos de boda. Lugar: Granada.
18.- Fin de semana relámpago en la playa. Se nos despierta el instinto paternal. Lugar: ElCullera.
19.- Primer coche propio y nuevo. Todavía dura el campeón. Lugar: Majadahonda.
20.- Nacimiento del Primogénito. Sufrido y eterno. Lugar: Nuestra Señora del Rosario.
21.- La Suerte nos golpea fuerte. cinco y el complementario. Al principio, sólo cinco. Nervios, histeria, alegría. Lugar(es): Madrid - Sevilla.
22.- Segundo (y último nacimiento). Ya tenemos la parejita. Lugar: Nuevo Parque.
23.- Primer piso en propiedad. Mucho mejor por dentro que por fuera. Lugar: Carabanchel.
24.- Internet llega a casa. Algo incomprensible ahora, pero no tan fácil en aquella época. Lugar: Madrid.
25.- Crisis de los siete años de casados. No llegó la sangre al río, pero fueron momentos difíciles. Lugar: Madrid.
26.- Primer viaje sin niños. A pesar del instinto maternal, buenos momentos para deconectar. Lugar: La Rioja.
27.- Primeras vacaciones en familia. Demasiado estrés. Lugar:Mojácar.
28.- Burbuja inmobiliaria aprovechada. Cambiamos piso por chalé. Otro mundo. Lugar: Quijorna.
29.- La Parca nos visita de cerca. Adiós Miguel. Lugar: Linares.
30.- Viaje a las Islas Afortunadas. Uno de nuestros mejores viajes. Lugar: Gran Canaria.
31.- Un final esperado y lento. Adiós Manuela. Lugar: Linares
32.- Jerez, tierra de vinos. Hermoso sitio. Lugar: Jerez.
33.- Quedada con amigos desconocidos. Sensación rara, buenos momentos. Lugar: El culo del mundo.
34.- Primera Navidad en Sevilla. Un cambio interesante y necesario. Lugar: Sevilla.
35.- Pequeño pellizco. Reformas y coche nuevo. Lugar: Quijorna.
36.- Campeones del mundo. Rodeados de extraños. Lugar: Matalascañas.
37.- Descubrimos el Pádel. No sabíamos dónde nos estábamos metiendo. Lugar: El Poli.
38.- La Muerte ataca de nuevo. Gran dolor. Lugar: Rodríguez San Pedro.
39.- Asturias. Un gran descubrimiento. Otro tipo de vacaciones. Grandes momentos y grandes paisajes. Lugar: Asturies.
viernes, 31 de diciembre de 2010
Ahí te quedas 2010
El resumen de este año es raro. En general, el número de cosas buenas ha superado al de las cosas malas. El problema es que la magnitud de las malas ha sido mayor. Así que no sabría cómo valorar este año.
En el trabajo, este año ha sido como de tránsito. No he hecho cosas nuevas, han cambiado algunas cosas en el mismo, y estoy como atascado. Quiero hacer cosas nuevas que me motiven y me activen, pero para eso hay que cerrar el ciclo previo. Eso no es tan fácil como parece, pero es el objetivo inminente. Supongo que me costará unos meses y algo de suerte, pero espero conseguirlo. Lo que haré después es una incógnita. No pienso cambiar de empresa, pero sí de funciones y tareas.
En lo económico, más de lo mismo. He podido cambiar de coche y hacer algunas cosas pendientes, pero después de eso, seguimos más o menos a lo de siempre. Mi mujer está en el paro, pero como yo soy optimista y positivo, creo que es algo bueno. Dejó un trabajo que sólo le daba dolores de cabeza y le agriaba el carácter y anda buscando algo que le encaje. Esperemos que el 2011 le traiga un contrato de trabajo.
En lo personal, si no tenemos en cuenta la muerte de mi madre, creo que todo lo demás ha sido más positivo que negativo. Obviamente, lo primero empaña todo lo demás, pero no por eso hay que olvidarlo. Hemos hecho algunos amigos nuevos, hemos afianzado una amistad que no sabíamos si iba a salir bien o no, y hemos descartado un par de solicitudes de amistad de gente que nos tenía engañados. Estamos bien donde vivimos, compartiendo el tiempo con algunas (pocas) personas y con algún nuevo hobby que nos gusta.
La crisis no nos ha afectado demasiado. Nos hemos ido de vacaciones y hemos tenido nuestro momentos de dicersión.
Sé que no todo el mundo está bien. Tenemos amigos que no lo están pasando bien. Todo mi apoyo y cariño para ellos.
Cerremos este año y esperemos al siguiente. Los deseos son los mismos de siempre. Salud y que nos quedemos como estamos. Ojalá todo sea mejor. Si no es posible, que nos quedemos igual.
Vivid la vida y disfrutad de los pequeños momentos. Disfrutad del día a día y no perdáis el tiempo con malos rollos y enfados. Ignorad las malas compañías y fomentad la amistad verdadera. Esta puta vida nos reserva malos momentos en algunas esquinas y como no creo que podamos evitarlas, al menos disfrutad de verdad con los buenos.
Besos y abrazos.
En el trabajo, este año ha sido como de tránsito. No he hecho cosas nuevas, han cambiado algunas cosas en el mismo, y estoy como atascado. Quiero hacer cosas nuevas que me motiven y me activen, pero para eso hay que cerrar el ciclo previo. Eso no es tan fácil como parece, pero es el objetivo inminente. Supongo que me costará unos meses y algo de suerte, pero espero conseguirlo. Lo que haré después es una incógnita. No pienso cambiar de empresa, pero sí de funciones y tareas.
En lo económico, más de lo mismo. He podido cambiar de coche y hacer algunas cosas pendientes, pero después de eso, seguimos más o menos a lo de siempre. Mi mujer está en el paro, pero como yo soy optimista y positivo, creo que es algo bueno. Dejó un trabajo que sólo le daba dolores de cabeza y le agriaba el carácter y anda buscando algo que le encaje. Esperemos que el 2011 le traiga un contrato de trabajo.
En lo personal, si no tenemos en cuenta la muerte de mi madre, creo que todo lo demás ha sido más positivo que negativo. Obviamente, lo primero empaña todo lo demás, pero no por eso hay que olvidarlo. Hemos hecho algunos amigos nuevos, hemos afianzado una amistad que no sabíamos si iba a salir bien o no, y hemos descartado un par de solicitudes de amistad de gente que nos tenía engañados. Estamos bien donde vivimos, compartiendo el tiempo con algunas (pocas) personas y con algún nuevo hobby que nos gusta.
La crisis no nos ha afectado demasiado. Nos hemos ido de vacaciones y hemos tenido nuestro momentos de dicersión.
Sé que no todo el mundo está bien. Tenemos amigos que no lo están pasando bien. Todo mi apoyo y cariño para ellos.
Cerremos este año y esperemos al siguiente. Los deseos son los mismos de siempre. Salud y que nos quedemos como estamos. Ojalá todo sea mejor. Si no es posible, que nos quedemos igual.
Vivid la vida y disfrutad de los pequeños momentos. Disfrutad del día a día y no perdáis el tiempo con malos rollos y enfados. Ignorad las malas compañías y fomentad la amistad verdadera. Esta puta vida nos reserva malos momentos en algunas esquinas y como no creo que podamos evitarlas, al menos disfrutad de verdad con los buenos.
Besos y abrazos.
martes, 2 de noviembre de 2010
Vida y Muerte
Dicen que la muerte es parte de la vida. Puede ser la última etapa o un puente hacia otra cosa. Es cuestión de gustos o de creencias.
Lo que voy a escribir no es agradable en alguna de sus partes y puede que no queráis leerlo. Ya sé que eso es lo que dicen en los telediarios y hace que más gente se siente delante del televisor. No es mi intención. Creo que hay cosas que tengo que escribir, aunque sea para que queden aquí. Supongo que sirve de válvula de escape.
La muerte es un tema que a mi me da vértigo y respeto, quizás miedo. Me ha pasado desde pequeño. El pensar qué pasa cuando te mueres, en mi caso al menos, me genera una sensación rara. Está claro que el cuerpo muere, pero ¿y la mente? ¿quedará como ente sin cuerpo? ¿nos acordaremos de algo de lo vivido? ¿empezaremos de nuevo? ¡Impresionante!
A veces, me da por pensar estas cosas. Y no me gusta nada, porque me queda un regusto amargo.
Llevaba tiempo queriendo hablar de la Muerte. Ahora que la he vivido más cerca, me he decidido del todo. La muerte no es fácil, ni es digna, ni para el que se va ni para los que se quedan. En nuestro caso, sabíamos que iba a ocurrir en un plazo más o menos corto, pero aún así es muy duro. Estar esperando a que una persona muera es agotador y doloroso. Y no es nada digno. Una persona postrada en la cama sin poder moverse, ni asearse es algo que no debería permitirse. Por supuesto, es mi opinión y es muy personal y profunda. En nuestro caso, tuvimos un momento en el que mi hermano y yo, con nuestras respectivas y algún otro familiar directo, tuvimos que irnos de casa porque no podíamos seguir viendo como una persona querida se desvanece y muere lentamente. Yo oí el mismo comentario varias veces en personas distintas. "Se apaga como una vela. No queda más que esperar". Demoledor. Yo no tengo estómago para eso. Espero y confío, que realmente la sedación hiciera que mi madre no se enterara de nada. No lo sabremos nunca.
No sé si a ella le hubiera gustado que todos estuviéramos a su alrededor, mientras ella iba apagándose. Puede que a nosotros nos parezca una obligación. Mi padre estaba sentado a su lado, mientras respiraba por última vez, comprobando que realmente no tenía pulso. Creo que no le hubiera gustado. A lo mejor sólo estoy siendo egoista e intento evitar los malos tragos. Puede ser. Yo no soy capaz de estar sentado enfrente mientras se muere. Hay cosas que no pude evitar, y os aseguro que las imágenes no las olvidaré nunca. Y lo malo es que sustituyen a otras mucho mejores que preferiría recordar. Hago esfuerzos por olvidar las últimas y recordar el resto. El problema es que son muy nítidas. Ayer estuve ojeando fotos, y encontré imágenes que sí quiero recordar. De momento, surte efecto.
Prefiero una muerte instantánea, sin opción de sufrir y ver sufrir. Cuando toca, toca, sólo es cuestión de tener suerte (!!!!) y que sea rápido. Ayer mi padre nos trajo un par de notas que mi madre había escrito y estaban guardadas en un cajón. Era una de las notas que nos dejamos todos los años por Reyes y que acompañan a los regalos. Al final decía que no pedía salud ni más tiempo, porque eso viene dado con la fecha de nacimiento. ¡Guau! Muy fuerte. Es una manera de pensar. No sé si será verdad o no, pero te hace recapacitar. Yo soy de los que creo que hay que vivir la vida como viene y aprovechar lo que tenemos y los que nos acontece. Es la mejor manera de disfrtar. Lo que tienes, lo tienes y lo que no, puedes luchar por conseguirlo, pero no tiene sentido lamentarse por no tenerlo. Hay que aprender las lecciones. Hay que vivir la vida y disdrutar, en la medida de lo posible. Jamás olvidaré, que unos meses antes de que le diagnosticaran la enfermedad que finalmente acabó con ella, en una de las comidas familiares, tuvimos una pequeña pelea porque nosotros les decíamos (a mis padres) que eran muy dejados y que no se preocupaban por aprovechar lo que tenían y disfrutar de los años que les quedaban. No nos hicieron ni caso, y me da rabia pensar que podían haber hecho más cosas. Pero en el fondo, yo creo que mi madre era feliz siendo como era, aunque nosotros no la comprendiéramos. Probablemente ella prefería estar en casa y hacer cosas por nosotros que estar de viaje. Si al menos eligió lo que quería, me doy por satisfecho.
He dicho antes que nos dio dos notas. La segunda era demoledora. Era la despedida. Muy breve. Me quedo con la última frase: "Habladles a los niños de mi". Creo que nadie está preparado para esto.
Sabéis que no soy religioso, así que no sé qué esperar de la Muerte. Espero que sea algo más que apagar la luz. Si no, no tendría sentido la vida. En cualquier caso, me quedo con la frase de mi amigo José. "Seas o no religioso, seguro que hay un cielo para las madres". Una de las mejores frases que me he encontrado. Gracias.
Lo que voy a escribir no es agradable en alguna de sus partes y puede que no queráis leerlo. Ya sé que eso es lo que dicen en los telediarios y hace que más gente se siente delante del televisor. No es mi intención. Creo que hay cosas que tengo que escribir, aunque sea para que queden aquí. Supongo que sirve de válvula de escape.
La muerte es un tema que a mi me da vértigo y respeto, quizás miedo. Me ha pasado desde pequeño. El pensar qué pasa cuando te mueres, en mi caso al menos, me genera una sensación rara. Está claro que el cuerpo muere, pero ¿y la mente? ¿quedará como ente sin cuerpo? ¿nos acordaremos de algo de lo vivido? ¿empezaremos de nuevo? ¡Impresionante!
A veces, me da por pensar estas cosas. Y no me gusta nada, porque me queda un regusto amargo.
Llevaba tiempo queriendo hablar de la Muerte. Ahora que la he vivido más cerca, me he decidido del todo. La muerte no es fácil, ni es digna, ni para el que se va ni para los que se quedan. En nuestro caso, sabíamos que iba a ocurrir en un plazo más o menos corto, pero aún así es muy duro. Estar esperando a que una persona muera es agotador y doloroso. Y no es nada digno. Una persona postrada en la cama sin poder moverse, ni asearse es algo que no debería permitirse. Por supuesto, es mi opinión y es muy personal y profunda. En nuestro caso, tuvimos un momento en el que mi hermano y yo, con nuestras respectivas y algún otro familiar directo, tuvimos que irnos de casa porque no podíamos seguir viendo como una persona querida se desvanece y muere lentamente. Yo oí el mismo comentario varias veces en personas distintas. "Se apaga como una vela. No queda más que esperar". Demoledor. Yo no tengo estómago para eso. Espero y confío, que realmente la sedación hiciera que mi madre no se enterara de nada. No lo sabremos nunca.
No sé si a ella le hubiera gustado que todos estuviéramos a su alrededor, mientras ella iba apagándose. Puede que a nosotros nos parezca una obligación. Mi padre estaba sentado a su lado, mientras respiraba por última vez, comprobando que realmente no tenía pulso. Creo que no le hubiera gustado. A lo mejor sólo estoy siendo egoista e intento evitar los malos tragos. Puede ser. Yo no soy capaz de estar sentado enfrente mientras se muere. Hay cosas que no pude evitar, y os aseguro que las imágenes no las olvidaré nunca. Y lo malo es que sustituyen a otras mucho mejores que preferiría recordar. Hago esfuerzos por olvidar las últimas y recordar el resto. El problema es que son muy nítidas. Ayer estuve ojeando fotos, y encontré imágenes que sí quiero recordar. De momento, surte efecto.
Prefiero una muerte instantánea, sin opción de sufrir y ver sufrir. Cuando toca, toca, sólo es cuestión de tener suerte (!!!!) y que sea rápido. Ayer mi padre nos trajo un par de notas que mi madre había escrito y estaban guardadas en un cajón. Era una de las notas que nos dejamos todos los años por Reyes y que acompañan a los regalos. Al final decía que no pedía salud ni más tiempo, porque eso viene dado con la fecha de nacimiento. ¡Guau! Muy fuerte. Es una manera de pensar. No sé si será verdad o no, pero te hace recapacitar. Yo soy de los que creo que hay que vivir la vida como viene y aprovechar lo que tenemos y los que nos acontece. Es la mejor manera de disfrtar. Lo que tienes, lo tienes y lo que no, puedes luchar por conseguirlo, pero no tiene sentido lamentarse por no tenerlo. Hay que aprender las lecciones. Hay que vivir la vida y disdrutar, en la medida de lo posible. Jamás olvidaré, que unos meses antes de que le diagnosticaran la enfermedad que finalmente acabó con ella, en una de las comidas familiares, tuvimos una pequeña pelea porque nosotros les decíamos (a mis padres) que eran muy dejados y que no se preocupaban por aprovechar lo que tenían y disfrutar de los años que les quedaban. No nos hicieron ni caso, y me da rabia pensar que podían haber hecho más cosas. Pero en el fondo, yo creo que mi madre era feliz siendo como era, aunque nosotros no la comprendiéramos. Probablemente ella prefería estar en casa y hacer cosas por nosotros que estar de viaje. Si al menos eligió lo que quería, me doy por satisfecho.
He dicho antes que nos dio dos notas. La segunda era demoledora. Era la despedida. Muy breve. Me quedo con la última frase: "Habladles a los niños de mi". Creo que nadie está preparado para esto.
Sabéis que no soy religioso, así que no sé qué esperar de la Muerte. Espero que sea algo más que apagar la luz. Si no, no tendría sentido la vida. En cualquier caso, me quedo con la frase de mi amigo José. "Seas o no religioso, seguro que hay un cielo para las madres". Una de las mejores frases que me he encontrado. Gracias.
jueves, 7 de octubre de 2010
Feliz Cumpleaños
7 de octubre.
Un día importante. Para no olvidar y para celebrar todos los años. La leona cumple años. Se acerca peligrosamente a una de las cifras mágicas (y no es el 69). Pero los lleva bien, muy bien.
Afortunadamente, he celebrado con ella este día 19 años seguidos. Al principio en plan tontería, con regalitos pequeños, detalles y cosas que buscas para regalar. Con el tiempo, hemos ido evolucionando y buscando regalos más interesantes. Creo que la ilusión de buscar y regalar a las personas queridas es una de las mejores experiencias de la vida. Quiero pensar que he acertado casi siempre. Por un lado, yo soy un monstruo y sé lo que hay que regalar y por otro, ella es muy agradecida y no rechaza casi nada. Algún resbalón ha habido, pero son cosas que pasan.
Últimamente, he intentado hacer un relato, cuento o similar como regalo (adicional a los que le doy envueltos). Este año no me da. Debo tener la neurona cansada y mis musas se han debido ir de vacaciones. Lo he intentado, pero no sale nada. Otra vez será.
Tendrá que conformarse con los paquetes con lazos y con mi presencia. Por mi parte, estoy encantado. No encuentro nada mejor que hacer en un día especial que pasarlo con ella. Como dije hace tiempo (y ella me recuerda a veces), somos dos imanes; opuestos, pero que se atraen. A veces, nos damos la vuelta y no hay quien nos junte, pero, en general, nos atraemos.
Para ser sincero, aparte de nuestra vida en común, es la única amiga de verdad que tengo o que me queda. Un día dedicaré una entrada a las amistades y a los conocidos. Nada más que mirando en corto hacia atrás, estos últimos meses nuestra vida social ha aumentado bastante. Al principio, todo está bien, pero en cuanto empieza a pasar el tiempo, te da cuenta que no todo el mundo es amigo tuyo o no lo quiere ser. Al final, nos encontramos con conocidos y amigotes. Y si hay suerte algún buen amigo, pero uno de verdad es difícil de encontrar.
Empiezo a desvariar. Por lo menos yo tengo una, y sé que puedo contar con ella para cualquier cosa.
Ya os contaré cómo ha ido el día y si le han gustado los regalos (seguro).
Sed buenos y que la Fuerza os acompañe.
Un día importante. Para no olvidar y para celebrar todos los años. La leona cumple años. Se acerca peligrosamente a una de las cifras mágicas (y no es el 69). Pero los lleva bien, muy bien.
Afortunadamente, he celebrado con ella este día 19 años seguidos. Al principio en plan tontería, con regalitos pequeños, detalles y cosas que buscas para regalar. Con el tiempo, hemos ido evolucionando y buscando regalos más interesantes. Creo que la ilusión de buscar y regalar a las personas queridas es una de las mejores experiencias de la vida. Quiero pensar que he acertado casi siempre. Por un lado, yo soy un monstruo y sé lo que hay que regalar y por otro, ella es muy agradecida y no rechaza casi nada. Algún resbalón ha habido, pero son cosas que pasan.
Últimamente, he intentado hacer un relato, cuento o similar como regalo (adicional a los que le doy envueltos). Este año no me da. Debo tener la neurona cansada y mis musas se han debido ir de vacaciones. Lo he intentado, pero no sale nada. Otra vez será.
Tendrá que conformarse con los paquetes con lazos y con mi presencia. Por mi parte, estoy encantado. No encuentro nada mejor que hacer en un día especial que pasarlo con ella. Como dije hace tiempo (y ella me recuerda a veces), somos dos imanes; opuestos, pero que se atraen. A veces, nos damos la vuelta y no hay quien nos junte, pero, en general, nos atraemos.
Para ser sincero, aparte de nuestra vida en común, es la única amiga de verdad que tengo o que me queda. Un día dedicaré una entrada a las amistades y a los conocidos. Nada más que mirando en corto hacia atrás, estos últimos meses nuestra vida social ha aumentado bastante. Al principio, todo está bien, pero en cuanto empieza a pasar el tiempo, te da cuenta que no todo el mundo es amigo tuyo o no lo quiere ser. Al final, nos encontramos con conocidos y amigotes. Y si hay suerte algún buen amigo, pero uno de verdad es difícil de encontrar.
Empiezo a desvariar. Por lo menos yo tengo una, y sé que puedo contar con ella para cualquier cosa.
Ya os contaré cómo ha ido el día y si le han gustado los regalos (seguro).
Sed buenos y que la Fuerza os acompañe.
jueves, 9 de septiembre de 2010
El hombre como ser social
El ser humano está diseñado para relacionarse con el entorno y el resto de personas que le rodean.
Lo interesante es la diversidad de maneras en las que esta interacción se realiza. Es lo que llamamos carácter. La primera clasificación generalista es la de introvertidos y extrovertidos, que se traduce (en lenguaje vulgar) en tímidos y atrevidos. Pero eso es sólo quedarse en la superficie.
Voy a detallar los distintos modos de comportarse de la gente, en función de mi experiencia. No les voy a poner nombres, porque no sé si sería capaz. Me voy a limitar a detallar los comportamientos.
- Aquellos que se sienten extraños e incómodos en cualquier reunión, acto, situación que conlleve gente. Pueden ser inadaptados sociales o tímidos absolutos. Al final los encontramos apartados y sin integrarse o entablar conversación.
- Aquellos a los que les cuesta relacionarse. Las razones son múltiples. Dentro de esta tipología nos encontramos con los que tras un tiempo (entre 10 minutos e infinito) se sienten cómodos y son capaces de establecer relaciones y trato con las personas y los que nunca se van a sentir cómodos pero hacen algún que otro esfuerzo por integrarse. Yo he conocido gente de este tipo, y son difíciles en el trato a medio/largo plazo.
- Aquellos que se relacionan perfectamente con el resto y son agradables y amenos. Es lo que llamamos una persona normal. Luego puede ser un sicópata o un asesino en serie, pero sabe defenderse en los eventos sociales, no llaman la atención.
(ahora vamos subiendo de grado
- Aquellos que sólo saben relacionarse con gritos y amenazas. El típico "jefe". Se hace lo que él dice y punto (pelota). Y si no, ya lo hace él. Obviamente, con un tono seco y poco agradable. Ellos son felices así y les motiva eso de intimidar y gritar a la gente. Me imagino que es carencia de afecto y que con un maratón de sexo se ablandarían un poco (o no).
- Aquellos a los que les gusta la discusión. Llevan siempre la contraria y lo que les va es la marcha. Son útiles en dosis pequeñas porque hacen que la gente no se aburra, pero cuando es constante son un poco pesados y difíciles de soportar.
- Aquellos que tienen una capacidad innata de hacer reir y divertirse a la gente. Es el típico que siempre cuenta los chistes (bien contados) y que crea un ambiente agradable. Son imprescindibles y difíciles de conseguir. Pero si consigues uno, no lo sueltes que tienen un valor incalculable.
- Aquellos que están a medias de los dos anteriores. No tienen la capacidad innata de agradar y tampoco son unos discutidores pesados. Pinchan y hacen reir. También se les conoce como "Tocapelotas". También es importante tener uno, sobre todo si te falta el contador de chistes.
(creo que este ya es el último)
- Aquellos que son los mejores, o al menos es lo que ellos se creen. Si tú tienes dos, ellos tienen tres (o cuatro). Si tu coche no gasta casi nada, el suyo se alimenta de aire y encima corre mucho más. Si tú has ido a un restaurante muy bueno, él ya se cansó de ir hace años y ahora sólo va a los de súper-lujo. En resumen, lo ha hecho todo, lo ha hecho bien, lo ha hecho con lo mejor y muchas más veces que tú. Lo raro es que no sabes qué hace con nosotros, los simples mortales. Será que se aburren de estar en el cielo.... o que mienten como cosacos y les gusta hacerse notar.
Estoy seguro que conocéis gente de todos los tipos. Como todo en esta vida (menos el sexo y la cerveza) todo es bueno en dosis pequeñas, pero a grandes dosis no hay quien los soporte.
Lo interesante es la diversidad de maneras en las que esta interacción se realiza. Es lo que llamamos carácter. La primera clasificación generalista es la de introvertidos y extrovertidos, que se traduce (en lenguaje vulgar) en tímidos y atrevidos. Pero eso es sólo quedarse en la superficie.
Voy a detallar los distintos modos de comportarse de la gente, en función de mi experiencia. No les voy a poner nombres, porque no sé si sería capaz. Me voy a limitar a detallar los comportamientos.
- Aquellos que se sienten extraños e incómodos en cualquier reunión, acto, situación que conlleve gente. Pueden ser inadaptados sociales o tímidos absolutos. Al final los encontramos apartados y sin integrarse o entablar conversación.
- Aquellos a los que les cuesta relacionarse. Las razones son múltiples. Dentro de esta tipología nos encontramos con los que tras un tiempo (entre 10 minutos e infinito) se sienten cómodos y son capaces de establecer relaciones y trato con las personas y los que nunca se van a sentir cómodos pero hacen algún que otro esfuerzo por integrarse. Yo he conocido gente de este tipo, y son difíciles en el trato a medio/largo plazo.
- Aquellos que se relacionan perfectamente con el resto y son agradables y amenos. Es lo que llamamos una persona normal. Luego puede ser un sicópata o un asesino en serie, pero sabe defenderse en los eventos sociales, no llaman la atención.
(ahora vamos subiendo de grado
- Aquellos que sólo saben relacionarse con gritos y amenazas. El típico "jefe". Se hace lo que él dice y punto (pelota). Y si no, ya lo hace él. Obviamente, con un tono seco y poco agradable. Ellos son felices así y les motiva eso de intimidar y gritar a la gente. Me imagino que es carencia de afecto y que con un maratón de sexo se ablandarían un poco (o no).
- Aquellos a los que les gusta la discusión. Llevan siempre la contraria y lo que les va es la marcha. Son útiles en dosis pequeñas porque hacen que la gente no se aburra, pero cuando es constante son un poco pesados y difíciles de soportar.
- Aquellos que tienen una capacidad innata de hacer reir y divertirse a la gente. Es el típico que siempre cuenta los chistes (bien contados) y que crea un ambiente agradable. Son imprescindibles y difíciles de conseguir. Pero si consigues uno, no lo sueltes que tienen un valor incalculable.
- Aquellos que están a medias de los dos anteriores. No tienen la capacidad innata de agradar y tampoco son unos discutidores pesados. Pinchan y hacen reir. También se les conoce como "Tocapelotas". También es importante tener uno, sobre todo si te falta el contador de chistes.
(creo que este ya es el último)
- Aquellos que son los mejores, o al menos es lo que ellos se creen. Si tú tienes dos, ellos tienen tres (o cuatro). Si tu coche no gasta casi nada, el suyo se alimenta de aire y encima corre mucho más. Si tú has ido a un restaurante muy bueno, él ya se cansó de ir hace años y ahora sólo va a los de súper-lujo. En resumen, lo ha hecho todo, lo ha hecho bien, lo ha hecho con lo mejor y muchas más veces que tú. Lo raro es que no sabes qué hace con nosotros, los simples mortales. Será que se aburren de estar en el cielo.... o que mienten como cosacos y les gusta hacerse notar.
Estoy seguro que conocéis gente de todos los tipos. Como todo en esta vida (menos el sexo y la cerveza) todo es bueno en dosis pequeñas, pero a grandes dosis no hay quien los soporte.
jueves, 2 de septiembre de 2010
Septiembre
Estamos en septiembre. Un mes curioso. Se acaban la mayor parte de las vacaciones y es el mes de transición del verano al otoño.
A mi es un mes que me gusta, y eso que no suele ser un gran mes. La vuelta al cole y el retorno al ritmo habitual de trabajo y vida suelen hacer estragos. Aún así, me gusta.
El tiempo empieza a hacerse más suave, se puede dormir por las noches, comienzan las tormentas que generan un ambiente que me gusta. La luz cambia haciendo los días distintos. También mejoran los olores. ¿A quién no le gusta el olor de las primeras lluvias?
Es un mes para disfrutar al aire libre, en las terrazas, en los jardines. Un mes de contrastes.
Sin ir más lejos, esta mañana, mientras venía a trabajar, a un lado de la carretera se veía un tímido sol haciendo esfuerzos por aparecer entre las nubes, mientras que al otro, una nube baja flotaba al nivel del suelo en un pequeño bosque. Luz contra sombra. ¡Y qué colores! El amanecer sin nubes es complicado de disfrutar, debido a que el sol es muy fuerte. Pero si le pones unas nubecitas, el cielo se vuelve anaranjado y el efecto es precioso.
¿Cómo será septiembre en Sherish?
Yo me veo paseando por las viñas a primera hora de la mañana, rodeado de una niebla ligera que refresca y humedece ligeramente la ropa. Sin ruidos mecánicos, donde sólo se oye al viento y a los pájaros. Inspirando profundamente para llenar los pulmones de aire fresco y limpio. Y tras un paseo, de vuelta a la casa a disfrutar de un buen desayuno a base de café, pan recién hecho y aceite puro de oliva (ése ligéramente amargo y de tono tirando a verde).
¿Podéis imaginarlo?
A mi es un mes que me gusta, y eso que no suele ser un gran mes. La vuelta al cole y el retorno al ritmo habitual de trabajo y vida suelen hacer estragos. Aún así, me gusta.
El tiempo empieza a hacerse más suave, se puede dormir por las noches, comienzan las tormentas que generan un ambiente que me gusta. La luz cambia haciendo los días distintos. También mejoran los olores. ¿A quién no le gusta el olor de las primeras lluvias?
Es un mes para disfrutar al aire libre, en las terrazas, en los jardines. Un mes de contrastes.
Sin ir más lejos, esta mañana, mientras venía a trabajar, a un lado de la carretera se veía un tímido sol haciendo esfuerzos por aparecer entre las nubes, mientras que al otro, una nube baja flotaba al nivel del suelo en un pequeño bosque. Luz contra sombra. ¡Y qué colores! El amanecer sin nubes es complicado de disfrutar, debido a que el sol es muy fuerte. Pero si le pones unas nubecitas, el cielo se vuelve anaranjado y el efecto es precioso.
¿Cómo será septiembre en Sherish?
Yo me veo paseando por las viñas a primera hora de la mañana, rodeado de una niebla ligera que refresca y humedece ligeramente la ropa. Sin ruidos mecánicos, donde sólo se oye al viento y a los pájaros. Inspirando profundamente para llenar los pulmones de aire fresco y limpio. Y tras un paseo, de vuelta a la casa a disfrutar de un buen desayuno a base de café, pan recién hecho y aceite puro de oliva (ése ligéramente amargo y de tono tirando a verde).
¿Podéis imaginarlo?
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